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94- La verdad de la invención

El que no inventa, no vive. Son palabras del discurso que Ana María Matute leyó el 27 de abril pasado, cuando el rey don Juan Carlos le entregó el Premio de Literatura en Lengua Castellana ‘Miguel de Cervantes’ del año 2010.

Ana María Matute tiene 85 años y parecía que nunca le darían el gran premio de las letras en español, pero por fin llegó. La escritora estaba feliz y, al mismo tiempo, muerta de miedo por el discurso que tendría que leer, según confesó ella misma.

A mí, sus palabras me encantaron y, especialmente, la frase que he destacado. Todo el discurso giró en torno a las invenciones con las que la escritora ha vivido toda su vida: lleva inventando desde que era muy niña.

Con gran sentimiento habló de su gran y único amigo de la infancia, Gorogó, el muñeco que su padre le trajo de Londres cuando ella tenía cinco años y que aún hoy le acompaña a todas partes:

“Gorogó, estás aquí —mi mejor invento—, estás a mi lado, viejo amigo, en este día inolvidable, con tu ojo derecho ya nublado, como el mío, aunque ya no luzcas aquellos cabellos negros, hirsutos, de limpiachimeneas dickensiano, aunque falten los botones de tu frac azul… ¡Cómo nos parecemos, Gorogó!”

Con humor describió su “osadía” a los dicienueve años, cuando aún llevaba calcetines -según la moda de entonces-: todos los días se iba hasta la editorial Destino con su primera novela bajo el brazo, que llevaba escrita a mano en un cuaderno de los de la posguerra.

También habló de la invención del “arzadú”, una flor que traía locos a los estudiosos de su obra porque no la encontraban por ningún lado, y de cómo ella no les reveló su verdadero origen:

“Desde aquí les pido perdón a aquellas gentes de buena voluntad. Tómenlo como lo que era: una invención más. La había introducido no sólo en algunos de mis cuentos, sino también en alguna novela; y, al fin, yo me lo creía, y me lo creo: el arzadú brota cada primavera, o cada otoño, en las vastas y ahora ya remotas colinas de los sueños”.

Sus palabras finales fueron consecuentes con esta travesura de niña inventora:

“Y me permito hacerles un ruego: si en algún momento tropiezan con una historia, o con alguna de las criaturas que trasmiten mis libros, por favor créanselas. Créanselas porque me las he inventado”.

Releyendo los cuentos de Ana María Matute, me he encontrado con este que podéis leer aquí y, por supuesto, me lo he creído.

 

57- Algunos pensamientos sobre la conmiseración

Colaboración de MIRIAM ( ELE 8 )

En el libro que en este momento estoy leyendo, “Invisible”, del autor estadounidense contemporáneo Paul Auster, una línea me ha llegado a pensar este mañana durante mi trayecto a la universidad. En castellano era:

[note]

No quiero insultar a ella. Conmiseración es una emoción tan terrible y inútil – se tiene que reprimirla y guardársela. El momento que se intenta expresarla, solo hace que las cosas resultan peor.
[/note]

De vez en cuando en mi vida me encontraba en situaciones en cuales conmiseración era la emoción que entraba primero en mi cabeza. Pero, ¿es verdad que expresarla solo resulta en un aligeramiento para mí haciéndolo peor para el objeto de mi conmiseración?

Un amigo mío tuve muchísima desventura en su vida: Sus padres se murieron uno después de otro y además su novia le quitó. Durante una conversación me dijo que estaba harto de que no podía habla con una única persona que no lo compadecía.

Yo pienso que a veces individuos necesitan conmiseración para sentirse entendido, aceptado y en consecuencia mejor. Pero la conmiseración no debe que ser expresada por un tiempo prolongo, porque así puede ser que la persona se sienta encasillada en el papel de la víctima. Es posible que en consecuencia, no tenga motivación de cambiar su situación y de buscar puntos de vista nuevos.

Por otro lado se tiene que enfocar también la perspectiva del sujeto que compadece. Por ejemplo, ¿cuáles son las consecuencias de reprimir ese emoción? o también ¿cómo se puede comportarse en frente de una persona a cual le ha pasado algo mal sin mostrar conmiseración? ¿Actuar como si nada?

Como la conmiseración es una emoción casi cotidiana era contenta que mi libro me haya dejado pensar sobre ella un poco más que durante los momentos cuando la siento. Además, siempre es bueno saber que se pasa dentro se mismo y que pueden ser las consecuencias de nuestras acciones.

Imagen: flickr.com/sbrimbillina

27- Quiero leer en español, pero… ¿qué?

ENTRE LOS DIFERENTES “CAMINOS” para aprender español que comentamos aquí y en las clases, aparecieron las lecturas. Y entonces surgió la pregunta: leer, sí, pero ¿qué?

Dejo aquí la lista de los libros que estuvimos hojeando y algunos más. La lista es subjetiva, incompleta, anárquica y refutable. Incluye diferentes géneros para que cada uno elija a su gusto. El objetivo principal es servir de simples sugerencias. Uno puede entrar en una librería buscando alguno de estos títulos y en la sección donde estén colocados, encontrar quizá otros que le atraigan más.

En un nivel A2 podéis empezar “atacando” los tres primeros, que son algo más sencillos. Y a partir de ahí, ¡bienvenidos al placer de la lectura en español!

– Sergi Pàmies, Si te comes un limón sin hacer muecas (relatos breves).

– Gabriel García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba (novela).

– Rafael Alberti, Marinero en tierra (poesía).

– Miguel Mihura, Maribel y la extraña familia (teatro, humor).

– Gabriel García Márquez, Relato de un náufrago (novela).

– Pablo Neruda, Odas elementales (poesía).

– Carmen Martín Gaite, Caperucita en Manhattan (novela).

– Guillermo Summers y G. Summers G., La loca historia de España (historia de España, humor, cómic).

– Augusto Monterroso, La oveja negra y demás fábulas (fábulas breves, humor).

– Ignacio Martínez de Pisón, El tiempo de las mujeres (novela).

– Eduardo Mendoza, El misterio de la cripta embrujada (novela).

– Francisco Ibáñez, Mortadelo y Filemón (cómic, humor, numerosos títulos).

– Luis Señor, Diccionario de citas (existen muchas recopilaciones de citas célebres).

Esta lista puede hacerse inmensa como el mar gracias a las aportaciones de todos. ¿Has leído algún libro en español? ¿Te gustó? ¿Se lo aconsejarías a alguno de tus compañeros, a alguien que quiere leer algo y no sabe qué? Deja tu recomendación y tus razones para ello en los comentarios y mucha gente se beneficiará de tus sugerencias.

Si alguien elige leer algo de la lista de arriba, que también nos cuente sus impresiones, un resumen del argumento (¡pero nunca el final de la historia!) para dar una idea del tema, su opinión sobre si merece la pena leerlo o no… y todo lo que se le ocurra. ¡Gracias por colaborar y ayudar a los demás!

26- El día que tú naciste

¿ALGUNA VEZ HAS PENSADO qué pasaba en el mundo el día que tú naciste? Hoy es muy fácil averiguar qué hechos contaba la prensa el mismo día de nuestra llegada al mundo. Las hemerotecas digitales de los periódicos nos permiten hacer una búsqueda muy cómoda, sin mancharnos los dedos de polvo. Y podemos encontrarnos sorpresas y curiosidades que no imaginábamos. 

Uno de los periódicos más antiguos de España es La Vanguardia. Su primer número apareció en Barcelona en 1881. ¿Te gustaría ver qué contaba el día de tu nacimiento? Ve a la hemeroteca e introduce la fecha exacta:

lavanguardia.es - Hemeroteca

Para encontrar fácilmente la sección (España, Deportes, Cultura, …) que prefieras hojear, consulta antes el sumario (el índice). En las ediciones más antiguas, el sumario solía aparecer en una esquina de la página 3:

 

A partir de los años 90, la página del sumario suele ser la página 2:

 

¿Ya? ¿Qué has encontrado? ¿Algo que no sabías o que no te esperabas? ¿Algo divertido, algo extraño? Déjanos tus impresiones en los comentarios o toma notas que te ayuden a recordar para contárnoslo en la clase. ¡Queremos saberlo!

23- Mi mejor amigo es un burro

LA VERDAD ES QUE yo no tengo amistad con ningún burro. Todos mis amigos son muuuuy listos  🙂

Pero burros hay muchos: y algunos han pasado a la historia de la literatura. En España, quizá el primero que nos viene a la mente es Platero. Sin embargo, no es menos famoso el rucio de Sancho Panza.

Don Quijote de la Mancha es la historia de dos hombres que empiezan su relación uno como amo y otro como criado; pasa el tiempo, viven juntos todo tipo de situaciones (aventuras, como las llama don Quijote) y hablan y hablan mientras caminan de un lado a otro cumpliendo su misión de ayudar siempre a los débiles. Al final, don Quijote y Sancho terminan por ser dos grandes e inseparables amigos.

Don Quijote y Sancho Panza, por Antonio Saura
Don Quijote y Sancho Panza, por Antonio Saura

Pero hay otra historia más que quiero destacar ahora: Cervantes no se olvida de los animales; también ellos, a lo largo de tantos días como pasan juntos, van a desarrollar una estrecha amistad.

Rocinante y el rucio de Sancho caminan juntos y descansan juntos. Cuando llega la noche, el caballero y su escudero buscan un lugar al aire libre donde cenar y dormir. Sancho se ocupa de los animales, de darles agua y alimento. En el capítulo XII de la 2ª Parte lo vemos dejando libre a Rocinante para que descanse:

(…) y le dio la misma libertad que al rucio, cuya amistad dél y de Rocinante fue tan única y tan trabada, que hay fama, por tradición de padres a hijos, que el autor desta verdadera historia hizo particulares capítulos della, mas que, por guardar la decencia y decoro que a tan heroica historia se debe, no los puso en ella, (…).

Cervantes explica con ironía que el autor no puede alejarse de su tema caballeresco para bajar a describir la vulgar vida de los animales. Sin embargo, a veces se olvida de ello,

(…) y escribe que así como las dos bestias se juntaban, acudían a rascarse el uno al otro, y que, después de cansados y satisfechos, cruzaba Rocinante el pescuezo sobre el cuello del rucio (que le sobraba de la otra parte más de media vara) y, mirando los dos atentamente al suelo, se solían estar de aquella manera tres días, a lo menos todo el tiempo que les dejaban o no les compelía la hambre a buscar sustento.

Rocinante y el rucio, WALTER KLEMM
Rocinante y el rucio, por Walter Klemm

Es decir, se “abrazaban” a su manera y así, pacífica y amistosamente, pasaban el tiempo si no sentían hambre o si sus amos no los necesitaban. El narrador alabó tanto su camaradería que es fácil comprender,

(…) para universal admiración, cuán firme debió ser la amistad destos dos pacíficos animales, y para confusión de los hombres, que tan mal saben guardarse amistad los unos a los otros.

¿Y tú? De entre todos tus amigos, ¿hay alguno al que podrías calificar como “el mejor”?

18- Los marcianos son nuestros amigos

ESO ES LO QUE A MÍ ME PARECE después de leer la entrevista que encontraréis a continuación.

Para ayudaros a organizar las ideas, al final he incluido una hoja de trabajo.

Después de leer el texto, podéis dejar en los comentarios vuestras impresiones. Al hacerlo, recordad las maneras de expresar un convencimiento, una opinión o un punto de vista que hemos visto en clase. ¡No es necesario utilizarlas todas! Pero seguro que os resultarán útiles para que contéis vuestra sensación: ¿estamos solos o no…?

 

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