Colaboración de IRENE

El Palio del Siena es un evento que se disfruta todos los años en la ciudad de Siena, en Plaza del Campo, Italia. Es considerada el alma, y la esencia que da sentido de pertenencia a todos sus habitantes.

Viene de una tradición muy antigua: el primer embrión del evento se remonta a la batalla de Montaperti en 1260, al final del torneo las ceremonias de la Asunción de la Independencia se convirtieron en el símbolo de Siena, bajo la protección de la Virgen.

Desde aquel momento, la costumbre se renueva cada año en el tradicional Palio, que se celebra el 2 de julio (día de la Madonna de Provenzano) y el 16 de agosto (el día de Nuestra Señora de la Asunción) .

Incluso hoy el Palio se celebra con la regulación de 1656, que marca el nacimiento oficial del “Palio delle Contrade” y de Piazza del Campo como la ubicación.

Los protagonistas del Palio son las diecisiete contrade de la ciudad: del Bruco, de la Acquila, de la Chiocciola, del Drago, de la Giraffa, del Istrice, del Leocorno de la Lupa, de la Oca, de la Onda, de la Pantera, de la Selva, de la Tartuca, de la Torre y del Valdimontone.

En este momento son solo diez “contrade” los que pueden participar en la carrera: las otras siete fueron excluidas los años anteriores y hubo tres seleccionados al azar.

piazza del campo

El momento crucial del Palio es sin duda la “Mossa” (el movimiento) cuando el mossiere baja la cuerda para dar comienzo a la carrera. En ese momento el pueblo entero contiene la respiración, esperando que los caballos echen a correr.

Es la única carrera en el mundo en la que al inicio está todo permitido, incluso los golpes bajos. Cada acción de los jinetes durante el inicio se planifica y esto es el momento más decisivo de la competición y determina el resultado de toda la carrera. La llamada “mossa” puede durar hasta más de una hora: es el “mossiere” quien tiene que decidir el momento adecuado para bajar la cuerda y empezar la carrera.

El mossiere, figura clave del Palio, es designado por el Ayuntamiento, a propuesta de los Capitanes. Para ganar hay que dar tres vueltas al campo, corriendo el riesgo de las curvas históricas de la Cámara y San Martin.

Los jinetes montan a pelo, es decir, sin una silla de montar.  Al final de la carrera, no es necesario que el caballo llegue a la meta junto al caballero, puede triunfar llegando solo, estas se llaman las victorias de a caballo “sacudido”.

Los turistas disfrutan mucho de esta vista, pero son los habitantes de Siena los más emocionados en el momento del espectáculo, ya que para ellos es una tradición muy importante y necesaria a la que acuden sin falta todos los años.

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