Durante los meses que ha durado este año académico, todos los estudiantes que se inscribieron en el curso de español y yo hemos “usado” la clase para contarnos historias e intercambiar puntos de vista sobre innumerables temas.

A través de esta aventura social que es la clase de idiomas, es esperable que los alumnos hayan reajustado y ampliado sus conocimientos de español. Pero yo también he aprendido mucho y, en agradecimiento a todos los estudiantes y a todos los grupos que me lo han enseñado, he recopilado aquí algo de todo ello. La lista es breve y muy heterogénea, pues hay cosas que ensancharon mi conocimiento del mundo, otras que estimularon mi imaginación y mi curiosidad y otras que me divirtieron hasta la carcajada. Todas son igual de valiosas para mí.

Ahora sé:

(1) que el geocaching, el frisbee o el crossfit son actividades que mezclan en distinto grado lo lúdico, lo deportivo y lo humano en una combinación que me hace sentir ganas de probarlas todas, a pesar incluso de mis conocidas reticencias deportivas (gracias, Lisa, Chris y Aldo).

(2) Que el ruyi es el equivalente chino, salvando una enorme distancia, de esas herraduras viejas, oxidadas y olvidadas en el campo de las que se dice que dan buena suerte. El ruyi era un talismán hecho de piedras y metales preciosos que solían poseer las personas de clase alta (gracias, Pu).

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(foto: wikipedia)

(3) Que existe un poema titulado Hombre de color, escrito originalmente en francés, y que traducido al español suena así (gracias, Nelson):

Querido hermano blanco:

Cuando yo nací, era negro,

Cuando yo crecí, era negro,

Cuando me da el sol, soy negro,

Cuando tengo miedo, soy negro,

Cuando estoy enfermo, soy negro,

Cuando muera, seré negro.

Y mientras tanto tú, hombre blanco,

Cuando naciste, eras rosado,

Cuando creciste, fuiste blanco,

Cuando te da el sol, eres rojo,

Cuando sientes frío, eres azul,

Cuando sientes miedo, eres verde,

Cuando estás enfermo, eres amarillo,

Cuando mueras, serás gris.

Entonces, de nosotros dos,

¿quién es el hombre de color?

(Circula por internet que el autor de este poema fue Léopold Sédar Senghor. Yo he consultado su Oeuvre poétique en la edición de Seuil del año 2000 -que el propio poeta califica de “versión definitiva”- y allí no figura, por lo que supongo que se trata de una falsa atribución).

(4) Que en Finlandia es muy común llevarse un gatito a veranear en una cabaña junto a un lago. Pero cuando se acaba el verano y llega el frío, cientos de gatitos que son abandonados por sus dueños aparecen congelados bajo los porches de las cabañas, donde se refugian con la esperanza vana de que esos desalmados que se olvidaron de ellos vuelvan para recogerlos y llevarlos a casa (gracias, Sissi).

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(foto: islandjoe)

(5) Que la pasta y la pizza siguen siendo un reino culinario sobre el que nunca terminarás de saberlo todo. Ahora ya tengo claro cómo reconocer una pizza auténtica, e incluso conozco el teorema matemático que explica por qué comemos la pizza de la manera en que lo hacemos. Existe una “pasta pobre” (cuya receta se puede leer aquí) y, ya que no estamos en Italia y que la pasta española deja bastante que desear porque se pega siempre, Garofalo -que no patrocina este blog- es la marca más recomendable de las que se venden en los supermercados españoles: es italiana, es muy buena y tiene un precio muy asequible (gracias a Marilena, Iason y Francesco).

(6) Que una vez al mes, los cuidadores del zoo de Edimburgo seleccionan unos cuantos ejemplares de pingüinos para llevarlos de paseo por el parque, para alegría de los visitantes que se encuentran con esta procesión pingüinesca. Y que ir a ver este divertido paseo es lo mejor que puedes hacer cuando te sientes estresado o desanimado (gracias, Dominic).

(7) Que si una tortuga se cae por un balcón y se rompe el caparazón, le pondrán una escayola -de la cual ya nunca se le podrá separar- y seguirá haciendo su vida normal de tortuga. Si eres dueño de media docena de tortugas, la blancura del yeso es muy útil para distinguir, entre todas las demás, a la que una vez se descalabró por imprudente (gracias, Arianna).

(8) Que pasar al siguiente nivel de español (por ejemplo, del nivel B1 al nivel B2) te da un subidón tan grande como para comprarte -con el coste extra que conlleva- el abono de Cercanías-Renfe de la zona B2, cuando, en realidad, para llegar al campus de Cantoblanco es suficiente el de la zona B1.

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Por todo esto, y por mucho más, ¡gracias a todos y hasta la vista, hasta pronto y hasta siempre! 🙂

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