Colaboración de SIMONE

Con la revolución sexual de los años 60, se empezó a descubrir que la sexualidad del ser humano comprendía muchas variedades de comportamiento y características, que no siempre gustaban a la mayoría de la gente (mas antes que ahora). Se solía vivir respetando reglas no escritas de comportamiento, y los que rompían estas reglas despertaban miedo, y a veces ira, en los demás, aunque sus comportamiento no afectaban a nadie y a nada.

Hoy en día las cosas no han cambiado mucho. Muchas personas, aunque no tengan una reacción de rechazo exagerada, no quieren informarse y tampoco informar sobre las diferencias en la sexualidad de las personas, y tampoco sobre lo que realmente quieren las minorías sexuales. Esto porque no piensan que sea necesario, pero en cuanto se empieza a hablar de sucesos o leyes sobre homosexualidad o transexualidad, siempre se sienten con derecho de hablar y dar sus opiniones, sin hacer ningún esfuerzo para tratar de entender y aprender algo más sobre el tema.

En muchos estados europeos no es costumbre enseñar educación sexual a los adolescentes, y/o los medios de comunicación trasmiten solo informaciones parciales. Por esto, no solo hay desinformación, sino hay personas que dan informaciones erróneas. Sin embargo, las informaciones disponibles son a menudo confusas o imprecisas. Por esto, vamos a poner un poco de claridad.

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Cheryl Chase, activista intersexual

Género biológico: A despecho de lo que uno podría pensar, no siempre se puede definir el género (o sexo) biológico por el aspecto exterior de una persona, y tampoco el aspecto de los órganos genitales. En el siglo XX, gracias al estudio de la genética, la diferencia entre masculino y femenino se encuentra y deduce en los cromosomas sexuales (XX para las mujeres y XY para los hombres)

De hecho existen personas que presentan discrepancia entre su sexo cromosómico, sus gónadas (testículos y ovarios), y/o sus genitales (pene y vagina). Las personas que presentan una discrepancia de este tipo se suelen llamar intersexuales.

El termino incluye muchos casos diferentes, entre los cuales se puede encontrar el hermafroditismo (el individuo presenta ambos cromosomas sexuales) y el seudohermafroditismo (el individuo presenta los cromosomas de un solo sexo, pero desarrolla genitales del sexo opuesto). Lo que pasa es que los niños intersexuales reciben casi siempre tratamiento de hormonoterapia y cirugía. Esto muchas veces influye en sus identidades de género.

Identidad de género: Es la conciencia que se adquiere de la igualdad, la unidad y la persistencia de la individualidad como varón o mujer. La identidad de género de un individuo es un aspecto más psicológico que biológico, aunque se podría pensar que es la genética la que define cómo percibimos nuestro genero.

De hecho, este concepto no sería tan importante, si no fuese porque hay personas cuya identidad de género es diferente de su sexo biológico, y esta condición se define como transexualidad en los adultos.

No hay que confundir la identidad de género como una simple voluntad de pertenecer al sexo que se quiere. Una persona transexual no solo quiere pertenecer al otro sexo biológico, sino también su cerebro funciona como el de una persona del otro sexo biológico.

Tampoco hay que confundir la transexualidad con el travestismo, que es principalmente una práctica de “cross-dressing” con motivaciones ideológicas (rechazo de los roles sociales asignados a cada género) o artísticas (por ejemplo satírica en el tipo drag).

Además, la identidad de género no está correlacionada con la atracción (orientación) sexual, de hecho existen personas transexuales heterosexuales y transexuales homosexuales.

El término más técnico para indicar la discrepancia entre identidad de género y sexo biológico es disforia de género (en ingles gender identity disorder, abreviado GID). En la medicina actual la disforia de género es considerada un trastorno mental, y se divide principalmente en GID en niños y transexualidad (lo que pasa es que el GID en niños puede desaparecer con el desarrollo).

Mujer transexual en la Gay Pride Parade de Sao Paulo
Mujer transexual en la Gay Pride Parade de Sao Paulo

El tratamiento de la disforia de género consiste en modificaciones físicas, de modo que el cuerpo del individuo pueda estar en armonía con su propia percepción mental de su identidad de género. El GID es el único trastorno mental que se trata con cirugía, y esta es una de las razones del por qué hay  personas que apoyan la desclasificación del GID como trastorno mental.

No quiero entrar en el particular de la discusión sobre la desclasificación del GID, pero me gustaría aclarar dos factores. Primero, el trastorno mental en psiquiatría, no tiene una definición unívoca. Hay varias clasificaciones que pueden diferir en algunos pequeños detalles, aunque considerables, según la asociación psiquiátrica referente (principalmente World Health Organization y American Psychiatric Asociation). En general puede ser adecuado definir el trastorno mental como una forma o una anomalía psicológica de un individuo, que cause molestia a sí mismo o que le haga incapaz de cuidar de sí mismo.

Segundo, mientras el GID siga siendo considerado un trastorno mental, las personas transexuales podrán beneficiarse de financiación publica para las enfermedades, ya que los tratamientos hormonales y quirúrgicos cuestan mucho dinero.

Hay muchas normas que regulan cuándo y cómo una persona puede acceder a los tratamientos que quiere o necesita, y también regulan a qué categoría de género pueden pertenecer delante de la ley. ¿Pero qué quieren realmente las personas transexuales? ¿Siempre se necesitan intervenciones quirúrgicas de reasignación de sexo?

En realidad no. Las intervenciones quirúrgicas de reasignación de sexo no son reversibles y presentan varios riesgos de salud física (en particular en el caso de la faloplastia) y también mental. Por esto, antes de esta intervención quirúrgica, cada persona transexual tiene que hacer un itinerario de sesiones psicológicas y terapia hormonal durante mucho tiempo (según las normas del país en que el vive).

Al final del itinerario, la persona tiene que decidir si hacer la intervención o no. En este punto, la terapia hormonal ya ha cambiado mucho el aspecto exterior de la persona, que podría ser considerada perteneciente al otro sexo por lo menos desde su aspecto exterior. Entre las personas transexuales indecisas, las que deciden hacer la reasignación sobre todo lo hacen porque quieren ser consideradas legalmente pertenecientes al sexo de su identidad de género.

Puede parecer una tontería, pero no lo es. Por ejemplo cada vez que una persona transexual debe entregar su DNI o Pasaporte, si no tiene la actualización de su sexo biológico, se pueden crear situaciones incomodas. Para una persona transexual, es muy importante ser considerada perteneciente al sexo biológico correspondiente a su identidad de genero. A veces, es más importante esta consideración de los demás que tener los genitales del sexo “de llegada”.

Entonces, ya hemos encontrado otro asunto. ¿Sería correcto cambiar legalmente el sexo biológico de una persona, sin hacer intervención de reasignación de sexo? En mi opinión sí. En algunos países ya se puede hacer cambio de nombre, pero no siempre esto puede corresponder al cambio de sexo (legal), y además no hay normas que arreglen esta practicas entre los otros estados.

Si volvemos por un instante al problema de la desclasificación del GID, con estas informaciones a mi me parece más sensato considerarla como trastorno mental solo a condición de que sea causa de molestia para el involucrado.

Orientación sexual: Esta característica de las personas se refiere a un patrón de atracción sexual, erótica, emocional o amorosa a determinado grupo de personas definidas por su género. La orientación sexual se divide en tres categorías principales, que son la heterosexualidad (atracción hacia personas del sexo opuesto), la homosexualidad (atracción hacia personas del mismo sexo) y la bisexualidad (atracción hacia personas de ambos sexos).

Estas definiciones, aunque parecen bastante simples y comprensibles, en realidad introducen dudas sobre la “cantidad de atracción” y también sus “características”. De hecho existen comportamientos sexuales situacionales que están afectados por el ambiente social en el que se vive (individuos o miembros de una comunidad pueden participar en comportamientos homosexuales, aunque normalmente se identifican como heterosexuales; ejemplos de estas comunidades pueden ser prisión, escuelas militares, escuelas de sexo único, u otras comunidades segregadas por sexo), y también personas que hacen distinción entre atracción sexual y atracción emocional/amorosa. Por esto hay muchas más definiciones para que se puedan incluir todas las variaciones de orientación sexual, pero en mi opinión no son importantes.

Mi novio y yo
Mi novio y yo

Hay que prestar atención para no confundir orientación sexual y parafilias (indebidamente llamadas perversiones sexuales). La parafilia es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la copula, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña. Claramente las parafilias son comportamientos finalizados solo a la excitación sexual, y no a una verdadera relación sentimental y amorosa. Ejemplos clásicos de parafilias erróneamente comparadas con algunas orientaciones sexuales (por ignorancia o ex profeso), son la zoofilia y pedofilia, que no pueden ser orientaciones sexuales en primer lugar porque no se puede tener una relación sentimental amorosa con animales y tampoco con niños (porque no hay consensualidad).

El problema más importante entre las definiciones es la categorización. A muchas personas no le gusta ser identificadas entre una categoría, que le parece demasiado rígida y que no le represente de verdad. Lo que realmente pasa, según mi opinión, es que algunas categorías, como homosexualidad y bisexualidad, tienen un sentido históricamente negativo o también en contraste con algunas ideologías o creencias. Sin embargo, me parece bastante claro que estas definiciones no tienen mucha importancia (o no deberían tenerla), si no en el momento en que se habla de leyes o estudios particulares.

Llegamos entonces a la pregunta: ¿por qué existen personas que no son heterosexuales? Y la respuesta más correcta, a mi juicio, es otra pregunta: ¿es importante de verdad saberlo? A diferencia del GID, la homosexualidad y la bisexualidad no causan molestia en la persona interesada, aunque hay personas a las que les molesta porque creen que es una cosa mala (pero aquí el problema son sus creencias, y no lo que realmente es su orientación). Como homosexualidad y bisexualidad no son problemas en sí mismos, no tiene realmente importancia saber de dónde salen.

Como antes, vamos a ver qué quieren las personas homosexuales y bisexuales. La mayorías de ellos, solo quieren igualdad delante de la ley, y respeto. Aunque puedan parecer demandas legitimas, hay muchos opositores por varias razones.

Desde aquí podríamos empezar a hablar mucho más sobre temas más sociales, pero no es este el propósito del tema, que ya salió demasiado largo.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Sabéis algo sobre estos temas? ¿Habéis estudiado algo sobre esto en la escuela? ¿Conocéis a alguien que podría ser informado sobre estos temas? ¿Sabéis cómo funcionan las normas para la reasignación de sexo y el cambio de nombre en vuestro país?

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