Colaboración de GEORGIA

Cuando tenía 19 años, yo tenía un amigo llamado Erik. Era de Boston, Massachusetts, tenía 23 años y fue condenado a tres años de cárcel por tráfico de drogas.

El encarcelamiento en los Estados Unidos es una de la principales formas de castigo por la comisión de delito y otras ofensas, y ellos tienen la mayor tasa de encarcelamiento documentado en el mundo. Más de uno entre cien americanos están en la cárcel, y la mayoría de ellos son jóvenes afroamericanos o latinos. Tener un gran porcentaje de la población en prisión crea problemas para la sociedad, especialmente alrededor de la cuestión de la reentrada. Aunque teóricamente la cárcel trata de rehabilitar a los presos, muchos de ellos salen de forma desorientada, no cualificados y sin apoyo para reintegrarse en la sociedad. Una iniciativa que intenta ayudar a los presos a mantener contacto con el mundo exterior y a una transición con éxito a la sociedad se llama ‘escribe a un preso’. El programa ofrece numerosos recursos para ayudar a los presos y sus familias, pero en su forma más básica, escribir a un preso le brinda amistad, apoyo moral, y una conexión fuera de las paredes carcelarias.

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Obviamente los intenciones de estas iniciativas son buenas, sin embargo yo me di cuenta de que hay bastantes problemas que pueden surgir, porque aunque la mayoría de los presos sinceramente quieren usar el programa para su intención apropiada, otros tienen ideas diferentes. Algunos presos usan el programa para crear relaciones con sus corresponsales, y después piden dinero – ¡y por lo visto esto puede ser muy exitoso! Tener un corresponsal puede ser muy lucrativo, y por esa razón a veces los presos que reciben mucho correo venden algunas de sus direcciones a otros presos que quieren hacer esto timo también.

A pesar de estas preocupaciones entre otras, yo decidí escribir a un preso cuando estaba en mi primer año de derecho. Quería aprender mas sobre los procesos judiciales y sistemas penitenciarios, y me atraía la idea de comunicar con alguien a quien yo nunca tendría la oportunidad de conocer en mi vida cotidiana. Investigué los programas disponibles para escribir a los presos, y descubrí que hay muchas organizaciones sin fines de lucro que permiten a los presos publicar anuncios en Internet para buscar amigos por correspondencia.

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Erik fue uno de tres personas a quien yo envié cartas al principio, pero él era el único al cual seguí escribiendo. El me dijo que había estado dentro y fuera de la prisión desde que tenía quince años por diferentes delitos, y tenia un hijo de dos años que no había visto desde que nació. El tenía muchos problemas en la cárcel porque odiaba a los guardias y los provocaba siempre, y por eso pasaba mucho tiempo en confinamiento solitario. Creo que era la razón por la que Erik quería escribir a alguien es que estaba solo en un ambiente hostil, y comunicarse con alguien fuera de la cárcel le dio un sentido de normalidad.

Escribí a Erik durante un año y medio, y aunque al principio era bastante difícil escribirle, al final sentí que yo conocía a Erik bastante bien. Aunque ser amiga de alguien que tenía experiencias y perspectivas tan diferentes de las mías propias fue muy interesante, creo que una de las cosas más importantes que aprendí de escribirle fue que el sistema penitenciario tiene fallos fundamentales. Erik era inteligente y ambicioso, pero no tenía ni idea de cómo salir del ciclo en que él  estaba atrapado. Esta historia es la misma para muchos reincidentes: aunque quieren cambiar su comportamiento, no saben cómo, y no hay recursos para ayudarles, y esto se perpetúa por un sistema que falla en rehabilitarlos y que sólo castiga.

¿Qué pensáis vosotros, creéis que el sistema penitenciario en vuestro país es eficaz? ¿Creéis que es una buena idea escribir a los presos? ¿Escribiríais a un preso?

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