Colaboración de ELIA

En este período de grave crisis los gobiernos, sobre todo de los países más golpeados como España, deben apretarse el cinturón e intentan por un lado ahorrar lo máximo posible, y por otro recaudar más impuestos. En particular, en España los recortes atañen a todas las instituciones públicas: escuela, universidad e investigación, sanidad, empresas públicas,  ayudas sociales, transporte público. Además, se han introducido nuevas tasas, y para muchos bienes de consumo se ha subido el IVA de 8% a 21%. Lo que todavía no se ha tocado son los increíbles privilegios fiscales de la Iglesia Católica, que la hacen un auténtico paraíso fiscal.

El gobierno de Mariano Rajoy prefirió que la Iglesia Católica siga recibiendo unos 10.000 millones de euros al año entre subvenciones directas, donaciones económicas, cesiones de terrenos y exenciones de impuestos como el que pesa sobre los bienes inmuebles (IBI); este privilegio tiene su origen en la Ley Hipotecaria de 1946, que permite a la Iglesia no matricular en el Registro de la Propiedad de Inmuebles los edificios no inscritos a nombre de nadie, aprobada bajo el estado confesional franquista y ampliada en 1998 bajo el gobierno de Aznar.

Incluso, el hecho de que solo la Iglesia Católica siga manteniendo sus privilegios económicos y no haya sufrido el recorte del gobierno como todas las otras principales instituciones públicas españolas, hace pensar que es la más poderosa entre ellas.

En mi país, la cuna de la Iglesia, la situación está incluso peor: la Iglesia empezó a gozar de privilegios firmando en 1929 los “Patti Lateranensi” con el gobierno fascista de Benito Mussolini y en 1984 el “Concordato” (una revisión del tratado estipulado con Mussolini) con el gobierno democrático del socialista Craxi. La Iglesia en Italia goza de exención total de los impuestos sobre los bienes inmuebles (ICI): ya se trate de estructuras destinadas a obras humanitarias, lugares de culto o edificios destinados a actividades comerciales (como los que se alquilan a particulares, por ejemplo), la Iglesia no debe abonar ningún impuesto. Como eso está en contraste con una directriz de la Unión Europea, este año el gobierno de Mario Monti ha eliminado formalmente las exenciones para los inmuebles destinados a actividades comerciales, pero todavía no hay un reglamento ejecutivo claro. Entre los otros, hay otro enorme privilegio de la Iglesia en Italia: según el Concordato de 1984, cuando cada año un ciudadano italiano rellena la declaración de la renta, si quiere, puede elegir si asignar el ocho por mil de sus impuestos a una Iglesia (Católica, Luterana, Musulmana, etc) o al Estado.

Lo que pasa en verdad es lo siguiente: el ocho por mil de los impuestos de todos los ciudadanos italianos se reparte entre las iglesias y el estado según la proporción de los ciudadanos que han elegido. Por ejemplo, supongamos que el 36% de los italianos no expresan su preferencia; supongamos que, de los demás, el 87% eligen la Iglesia Católica, el 10% el Estado Italiano y el 3% las otras iglesias (estos datos se refieren a lo que pasó de verdad en el 2000); entonces, el 87% del ocho por mil de los impuestos de todos los italianos se asigna a la Iglesia Católica. Las preferencias del 36% de los ciudadanos hacen falta para distribuir el dinero… ¡de los demás también! Este mecanismo diabólico permite a la Iglesia Católica embolsar más de UN MILLARDO DE EUROS cada año. Además, aunque queda muy bajo el percentil de los que expresan una preferencia, sube cada vez más el número de ciudadanos que firman para la Iglesia Católica: de hecho, esta trasmite muchísimos anuncios publicitarios en los que solo se habla de las actividades humanitarias financiadas con el ocho por mil, aunque la misma Iglesia declara que solo el 22% de las entradas son destinadas a ellas, y las otras a exigencias de culto y sostenimiento del clero (¿no se trata de publicidad engañosa?).

¿No creéis que, sobre todo en este período de crisis, los estados tendrían que eliminar los privilegios económicos de las iglesias? ¿Qué pensáis de las financiaciones públicas que percibe la Iglesia Católica en Italia?

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