Colaboración de BEN

Desde los principios de la época moderna en la cual vivimos hoy, ha habido una lucha constante entre los grupos y gente que quieren desarrollar y explotar el medio ambiente para ganar dinero y los que quieren proteger el mundo natural para salvar las especies que están en peligro de extinción y para que los humanos puedan disfrutarlo.

En Australia esta lucha ha sido muy fuerte, prologando y dividiendo muchos estados, pueblos y hasta familias que se han ido polarizando en este asunto. En dos áreas distintas podemos ver esta batalla con claridad. Primeramente, en la expansión de la industria minera y el futuro de muchos sitios importantes para la gente indígena se asientan sobre millones de dolares en minerales y recursos. En segundo lugar hay un debate constante sobre el desarrollo costero. Cada día hay más personas y familias que se quieren trasladar a la costa para un estilo de vida más tranquilo. Pero en consecuencia la expansión de pueblos y la creación de nuevos estados residenciales han causado tensión entre desarrolladores, residentes, grupos ambientales que quieren preservar la costa y la vida silvestre.

Para alguna gente no hay razón o lógica para salvar la naturaleza si estos recursos y la población que vive alrededor, no van a sacar dinero de su existencia. Para ellos, la explotación de nuestro hábitat es sinónimo del desarrollo de la especie humana y crecimiento económico. Pero en el otro lado, están los que quieren proteger y salvar el medio ambiente. Dicen que nuestros recursos y paisajes deben ser protegidos para nuestro futuro y para que podamos disfrutar los bosques, ríos, playas y montañas sin autopistas, edificios industriales y hoteles. Pero el asunto nunca es negro o blanco, simple o básico para resolver. Hay siempre contradicciones y anomalías en cualquier argumento de cualquier grupo.

En la costa oeste de Australia, en una parte muy famosa que se llama el ‘Gold Coast’ hay una batalla entre las fuerzas de desarrollo comercial y muchos residentes, surfistas y ecologistas. Pero no es un debate medioambiental tradicional, con un lado luchando para mantener la naturaleza y la otra discutiendo por el desarrollo y explotación de esta naturaleza. En la ‘Gold Coast’ la comunidad de surfistas quiere salvar una playa y una formación de arena que fue permitida gracias a la construcción de un rompeolas, habiendo comenzado el proyecto de draga hace 20 años. El alcalde del ‘Gold Coast’, Tom Tait, ha propuesto construir una terminal de barcos de cruceros al lado del rompeolas y la playa con la formación de arena: como consecuencia, las olas serian escasas, y por eso los surfistas y grupos medioambientales están enojados. Tait dice que la creación de una terminal hará ganar millones de dólares cada año en beneficios económicos para los negocios y residentes del ‘Gold Coast’. Los grupos en contra del proyecto dicen que la propuesta va a destruir algunos alimentos de la vida marina y también va a destruir la playa, la cual se dice, vale mas de 19 millones de dólares en actividad económica cada año. Entonces aquí vemos ‘mezclarse las líneas’ entre los argumentos de los activistas medioambientales y los argumentos de los que quieren desarrollar los recursos naturales.

En conclusión, la batalla entre la propuesta de desarrollo y los que están en contra de la explotación de las playas, las montañas, los bosques y la tierra libre en general va a continuar, pero las reglas del juego han cambiado. Ahora los dos campos tienen que demostrar que su posición tiene sentido económico.

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