Colaboración de ANNA GRAZIA

La via Apia antigua era un camino que enlazaba la Capital con el puerto de Brindisi, el más importante enlace de Italia con Grecia y Oriente.

Desde allí zarpó Federico II Hohenstaufen hacia la Tierra Santa, el cual regaló a mi región uno de los castillos más enigmáticos del mundo: Castel del Monte. Bajando desde aquí entre los olivares queridos a la diosa Atenea, buscaremos o sentiremos hablar del “Castillo de Otranto” que dio el nombre a la primera novela gótica de la historia.

¡Imagínese! Una tierra quemada por el sol, besada por el viento, cortejada con morbosidad por el mar con la clásica flora mediterránea.

¿No es difícil? Imagínese entonces una colonia de antiguos griegos que llegan en la época clásica, vuelven en la época bizantina y crean una unión entre su cultura y la romana que se expresa no sólo en la arquitectura, la gastronomía, la medicina natural y la literatura oral, sino también genera un nuevo lenguaje que se mantendrá durante siglos en nueve países sin apagarse… esta es la Grecia Salentina.

Es simplemente una isla lingüística y cultural engarzada en el tacón de Italia, pero tan compleja en sus orígenes que, quizá, un poco de buen vino podría resumir la mezcla.

Mi abuela hablaba sobre todo en griko y vivía en una casa diferente de la mía donde no existía asfalto y la pavimentación era semejante a la de Pompeya. En el campo de mis vecinos hay edificios casi iguales a los Nuragas de Cerdeña.

En la ciudad tenemos un centro histórico con sus famosas casas con patio y si perdemos algo puede ser obra del duende Scazzamurieddhu y si es Cuaresma, la Quaremma que estará siempre en la terraza o en el balcón controlando todo.

Se suceden uno al otro como flash a la llegada de cada temporada, los recuerdos relacionados con el olfato y el gusto así como la imagen pintada de nuestro vivir del año es representado por la música; tenemos canciones religiosas, serenatas, poesía cantada y una danza enérgica y autóctona que estalla en la famosa “Noche de la tarántula”.

¿Por qué la tarántula? ¡Tampoco el Hombre Araña lo sabe!

Este mito es nuestra bandera en toda Italia y es un festival itinerante que recorre la nación, sale de la frontera y en agosto se celebra en los pueblos donde nació.

El Tarantulismo, nacido como leyenda y revelándose un fenómeno psicológico, fue un baile que empezaban algunas personas y lo ejecutaban durante días y días sin pararse por la picadura del insecto.

Una chispa que se enciende al final de junio, pocos días antes del solsticio y que corre por las venas, te embriaga del “malvado pasado” de las células de la memoria y te mece entre los remotos rincones de la mente para que no te olvides de tus raíces.

La “NottedellaTaranta” es el mayor festival demúsica del verano pugliese y se funde con otros géneros que van desde la world music hasta el rock, desde el jazz hasta la sinfónica.

En su última etapa en Melpignano tiene una duración de aproximadamente  9  horas, empieza a última hora de la tarde hasta la mañana siguiente.

Un ritmo rápido, lento, luego rápido, que te deja, te coge, te inflama y te hace polvo solo cuando te duelen demasiado las rodillas y los pies.

Es una danza liberadora, una danza de cortejo, una danza de la vida que es tan hermosa como siempre, porque es una proyección del pasado, frescura del presente y calidez del futuro.

¡Pruébenlo! Y si ustedes no están convencidos… los precios baratos les tentarán a probar este rincón del mundo.

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