Colaboración de GIANLUCA

Cada vez que me alejo de mi tierra, levantándome por la mañana busco extraviado el Etna, mi montaña, un punto de referencia también visual para todos los que viven en las laderas de esta maravilla de la naturaleza.

Pero el Etna no es sólo una montaña..

Definir el Etna con el término montaña, usando el término con el que viene comúnmente llamado en mi región, no debe sin embargo parecernos restrictivo. El nombre “Mongibello”, resultado de la unión de dos términos, uno latino “Mons” y uno árabe “Jebel”, traducido, nos revela su doble naturaleza, su ser montaña dos veces. Es montaña porque domina desde las alturas, sola e incontrastable, con sus 3.343 metros sobre el nivel del mar, toda Sicilia, y  más aún, porque ser el volcán activo y más alto de Europa la hace fascinante a los ojos de todos los que vienen a admirarlo.

Pero sólo este récord no explicaría el motivo por el cual muchos viajeros, excursionistas y naturalistas lo eligen como destino para sus excursiones. Será quizás porque subiendo de cero a tres mil metros, y por lo tanto, desde las bonitas playas de la costa oriental de Sicilia baňadas por el mar Jónico, se pueden percibir a lo largo del día los perfumes salubres del mar y las punzantes exhalaciones de azufre cercanas a los cráteres sommitali. Quizás porque es posible esquiar mirando el mar a nuestros pies en invierno. O bien porque el suelo lávico dona a sus habitantes  sabores únicos y envidiados por todos. Son muchos los motivos  que el Etna sigue ofreciendonos para acercarnos a él, tantos que no se podría hacer una lista sin correr el riesgo de olvidar algunos.

Sin embargo el Etna no es sólo un volcán..

Muchos estudiosos y vulcanólogos de todo el mundo visitan cada día el Etna admirando entre los cráteres de sus erupciones, que en este período, durante diez días se suceden ininterrumpidamente, los espléndidos paisajes que localidades únicas como Taormina y Aci Trezza nos regalan. No hace falta, por lo tanto, explicar el amor del pueblo por esta montaña. Un amor que va más allá de los continuos daños que las poblaciones han padecido y siguen sufriendo por un terrenal sujeto de fuerte sismicidad y por las grandes erupciones que con sus largos flujos de lava han destruido los pueblitos que se encontraban en  su camino.

Terremotos y flujos lávicos no son las únicas manifestaciones con las que las poblaciones tienen que compartir sus vidas. Oír los estruendos del volcán mientras estás cenando cómodamente en casa también significa que una nube de arena volcánica se está elevando en el cielo y se está moviendo hacia nuestras casas, nuestras calles, nuestros techos, nuestros campos. A veces, además, esquirlas de algún centímetro logran caer a distancias de decenas y a decenas de kilómetros de las bocas del volcán, produciendo con su impacto en  la tierra un sonido parecido al de una granizada. Por todo esto…  ¡el Etna generalmente es representado como una mujer, una señora a la que tanto gusta fumar, que a veces se pone nerviosa y murmura, otras veces se pone tímida y se sonroja!

Para concluir, os pongo dos vídeos que os harán comprender mejor la belleza de mi volcán ¡y os inducirán a lo mejor a visitarlo!

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