Colaboración de ALINA

 

“El tango es una idea triste que se baila”

ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO

 

Alumbrado pálido, la gente moviéndose a ritmo lento,  la timidez y la intimidad envolviendo toda la habitación. “¿Dónde estamos?” – pregunta alguien. Estamos en un mundo de pasión y amor… ¡Bienvenido al tango!

La historia del tango nos lleva con su raíces hasta Buenos Aires
la patria de tango, donde la emigración europea ha traído a un lugar
común distintas personas de todos los países de Europa. La falta de una tierra propia, sus parientes, y la nostalgia han juntado a las personas para expresar su sufrimiento en las notas del bandoneón. El instrumento que en el futuro estará destinado a formar parte importante de la orquesta típica de los instrumentos principales. Posteriormente fueron incorporados el piano, violín y contrabajo, que impusieron al tango una complejidad melódica-rítmica-armónica.

Al principio el tango fue un baile de la clase baja a través del cual
millones de trabajadores inmigrantes afrontaron la dura situación en
una tierra extraña de su nostalgia de la comunión, del amor y de la
añoranza de la mujer. Por esto los componentes centrales del tango son
el deseo sexual, sensualidad y la tristeza o melancolía, derivada de
un estado permanente de insatisfacción.

Su sentimiento erótico el tango lo adquirió también en el periodo
cuando se usaba como instrumento de la prostitución femenina que ha
sido una constante en la historia de la Argentina. Hasta 1937 existían
los cafés de camareras, donde las mujeres que atendían las mesas, que
vestían de negro, bailaban con los parroquianos, entre café y café, o
entre copa y copa.

En nuestros tiempos el tango se convierte en un baile prestigioso,  de
calidad y de espectáculo. Te ayuda a escuchar a otras persones, sentir
cada parte de tu cuerpo e ir juntos pasito por pasito moviéndose al ritmo del corazón.

No es un baile, es el estilo de vida, es algo màs que te puedes
encontrar en este mundo. Ninguna danza popular se pone al mismo
nivel de la comunicación entre los cuerpos: emoción, energía,
respiración, abrazo y palpitación: todo lo que te puede permitir una
improvisación virtuosa.

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