Colaboración de FIAMMETTA

Todo el mundo sabe que compartir el piso con desconocidos no es nada fácil, sobre todo si uno de los desconocidos es el dueño o la dueña…¡qué mala experiencia! y lo digo no sólo porque hay muchos cuentos, en particular de estudiantes erasmus, sino también porque cuando llegué aquí en septiembre yo misma tuve que compartir un piso con la dueña. Bueno, os podéis imaginar que, como ya no podía cocinarme nada, ni tener visitas, cuando ella llegó a quitarme las cosas de mi habitación y a decirme que yo era una ladrona, por supuesto decidí mudarme y con el piso donde estoy ahora he tenido tan buena suerte como con el primero tuve mala suerte. Por los compañeros en particular: ¡todos hablan español así que puedo practicar cada día! Con quienes me llevo mejor se llaman Edu, que ahora está de erasmus en Milán, e Iván.

Edu solía enseñarme video de música, inventar nuevos apodos para mí (parece que mi nombre siempre se ha prestado bien para todo tipo de apodos 🙂 ), pero sobre todo hablábamos horas y horas y afortunadamente él me corregía siempre.

Con Iván, además del piso, compartimos dos pasiones, una es la cocina: casi todas las semanas cocinamos algo juntos de manera que él aprendió a hacer la pizza y el “risotto” (arroz) de calabaza, yo las tortillas (en realidad me hace falta un poco más de practica … 🙂 )  y chicos ¡os aseguro que nadie hace unas tortillas tan buenas como las de Iván!

Ésta es la foto de nuestra “tortigiana”, una tortilla de parmesano (en italiano es parmigiano) ¡qué rica estaba!

Otra pasión nuestra es el tango. Hace muchísimo tiempo que quería apuntarme a clase de tango, pero nunca lo había hecho hasta que entré en este piso y supe que Iván acababa de apuntarse a una escuela de tango muy cerca de donde vivimos. ¡Y me alegro mucho de haberlo hecho porque siempre disfruto cada clase! En esa única hora en la que sólo hay el tango y nada más, no sólo se practican los pasos (y en mi caso también el español :D), sino también se aprende a escuchar: en efecto tienes que entender lo que quiere comunicarte tu pareja, dónde quiere llevarte, y así pues seguirle.

Como en la pareja varón-mujer tradicional los roles de género están sexualmente definidos, es decir que en la pareja de tango es el hombre quien crea y dirige el baile y la mujer es quien lo sigue aportando belleza y sensualidad, podría parecer que el chico siempre “habla” y la chica siempre “escucha”. Bueno, no os preocupéis ya que a fines del año 2000 surgió en Alemania un movimiento, autodenominado tango queer, que propone bailar el tango sin que los roles estén ligados al sexo de quienes lo danzan. Por lo tanto, en este estilo, son frecuentes parejas de baile del mismo sexo y se intercambian los roles de conductor y conducido.

Aquí pongo un video de mis profesores de tango: Alejandra y Javier, ¡fenomenal!

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