Colaboración de FERNANDO

Nací y siempre he vivido en Porto Alegre, capital del estado [provincia] Rio Grande do Sul, el más al sur de Brasil. Bueno, aunque seamos brasileños con mucho orgullo, las cosas en Rio Grande do Sul son un poco distintas de la imagen que los extranjeros suelen tener de Brasil. En Porto Alegre hace frio en el invierno, con temperaturas muchas veces negativas, y en el verano la gente no va a la playa, pues no la tenemos. Compartimos con los argentinos y uruguayos, nuestros vecinos, además del clima y de la geografía, muchos hábitos interesantes, como el asado [churrasco] y el mate [chimarrão].

Voy a hablar de uno de esos hábitos compartidos: el mate, en Brasil también llamado “chimarrão”. El mate es una bebida muy popular en el sur de Sudamérica, como si fuera un té, que se bebe en un pequeño recipiente [llamado “mate”, “cuya”, “porongo” o “guampa”] hecho de porongo [un fruto de un árbol común por allá] con una bombilla [que en Brasil llamamos “bomba”]. El mate tiene muchas variaciones, pero normalmente se bebe caliente y tiene un sabor amargo. Hay regiones en las que se bebe frío, o con azúcar, o hasta con leche. La hierba es siempre la hierba-mate seca, cortada y molida, pero su producción cambia un poco en cada región. En Argentina la hierba es más amarga, pues solo se utilizan las hojas. Donde vivo, la hierba es menos amarga y más molida. A veces utilizamos junto con otras hierbas o con cáscara de naranja.

La bebida es una herencia de los pueblos que vivían en América antes de que los europeos llegaran. La descripción más sencilla para quien no la conoce es siempre: “es un té”. Esta descripción también la utilizamos en el aeropuerto cuando venimos a Europa, pues no podemos decir al guardia que estamos trayendo “hierba” y “bomba”.

Esta bebida es realmente muy popular, y quién ya ha estado en Uruguay, Paraguay, Argentina o en Rio Grande do Sul pudo comprobar que la gente la bebe siempre: manejando, caminando, en el parque, en el trabajo, por la mañana, por la tarde, por la noche, en el invierno y en el verano. La popularidad del chimarrão se debe un poco al hecho de que la bebida produce un efecto estimulante muy semejante al del café, pues también tiene cafeína. La diferencia es que el efecto del mate es más constante y prolongado y no te saca el sueño. Los europeos que fueron a América, en el siglo XV, siempre abiertos a nuevas culturas, la llamaban “hierba del demonio”.

Además de una bebida muy buena y estimulante, el chimarrão también es considerado como un símbolo de la hospitalidad del sur, pues la gente siempre lo comparte con amigos y familiares. La forma tradicional de beber el mate es en rueda, una vez para cada persona hasta que el agua se acabe.

Si tienes ganas de probar el mate, basta hacer amistad con cualquier argentino, uruguayo o gaucho [quien vive en Rio Grande do Sul], pues lo bebemos a toda hora y nos encanta enseñar a los otros cómo preparar y tomar esta bebida tan diferente.

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