Colaboración de ELISABETH

En febrero la gente se vuelve loca, se disfraza de gatos, princesas o piratas y se emborracha para ir al desfile. Esos días yo suelo quedarme en casa porque no me gusta el carnaval. ¿Qué sentido tiene tambalearse como gato en la calle? Nunca disfruté del carnaval hasta que tuve la oportunidad de presenciar el Fasnacht de Basilea, unas fiestas fantásticas en la Suiza alemana. Basilea es una ciuadad suiza muy bonita junto a la frontera alemana y francesa, situada a orillas del río Rin.

Cada año, una semana después de las fiestas de Carnaval en las regiones católicas, los basilienses celebran los “drey scheenschte Dääg”, que significa “los tres días más hermosos en el año”.

El Fasnacht empieza con el espectáculo del Morgestraich en la madrugada del lunes. A esas horas las calles están llenas de gente, turistas expectantes y basilienses de todas las edades. A las cuatro en punto de la madrugada todas las luces de la ciudad se apagan. Por unos pocos segundos los turistas contienen la respiración mientras que los basilienses empiezan a tocar sus flautínes y tambores.

Los basilienses están organizados en Cliquen, que significa “comparsas”, cada una tiene su Sujet, esto es el tema que han elegido por si mismos y que tiene una relación con eventos políticos u otros acontecimientos del año pasado.

Durante todo el año los Fasnächtler (los basilienses que participan en el Fasnacht) hacen grandes estructuras de papel que iluminan, y llevan a través de la ciudad en el Morgestraich. En ellos han dibujado los sujets interpretados de una manera cómica, irónica o sarcástica. Me acuerdo de pinturas de Merkel o Gadhafi. También en su cabeza, muchas basilienses tienen pequeños y bonitos faroles.

Es un espectáculo único de ver cuando se grita “Morgestraich, vorwärts marsch!”, miles de Fasnächtler se ponen en marcha tocando las pequeñas flautas y los tambores y se mueven en la ciudad durante unos horas por la madrugada.

Cuando están agotados van a bares en sótanos que solo se abren durante la Fasnacht para beber y para tomar una Määlsubbe (sopa de harina) o una  Ziibele- o Kääswähjie (tarta de cebolla o de queso) que es la comida tradicional de la Fasnacht.

Lo más fascinante de la Fasnacht de Basilea son los fantásticos disfraces que nunca antes había visto. Llevan también unas máscaras muy divertidas que se llaman Larven. En el Morgestraich se pueden ver los disfrazes tradicionales o individuales. El Harlekin y el Waggis son los más conocidos.

Los arlequines
Los Waggis y los turistas

 

 

 

 

 

 

 

Adémas del Morgestraich, otro punto culminante son los conciertos de Gugge que tienen lugar en las grandes plazas de la ciudad el martes por la noche. Gugge es el nombre para la música típica de bandas sinfónicas. Hay que acostumbrarse al sonido agudo de los instrumentos de viento que puede ser molesto para los visitantes, pero los basilienses no se interesan por la opinión de los turistas 😉 La Fasnacht es su festividad y los turistas solo son los espectadores. Pero esto no es un problema, únicamente mirar este Carnaval es una experiencia inolvidable.

 

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