Colaboración de RACHEL

De todos los lugares interesantes en el mundo que he visitado, tengo que decir que el más inspirador y estimulante estla situado en un pequeño pueblo llamado G-Kallupatti en la región de Tamil Nadu, en India del Sur.  Fue allí donde pasé cinco semanas de este verano, con un grupo de otros diez voluntarios, en la ONG de la India Reaching the Unreached (RTU).

Puedo decir sinceramente que nunca había estado entre gente tan buena e inspiradora en ningún otro lugar del mundo. RTU fue establecido en 1976 por un hombre llamado James Kimpton, el presidente actual de la ONG.  Encontrándose en Tamil Nadu, y viendo la pobreza y las malas condiciones de vida de la gente de allí, y la desigualdad manifiesta entre ricos y pobres, decidió tomar medidas. Su primer proyecto fue establecer un “pueblo de los niños”, un lugar seguro para los niños jóvenes para encontrar una casa y ganar en las competencias básicas que eventualmente los llevaría a un empleo.  Esto fue en las afueras de la ciudad de Madurai. Como RTU se expandió para intentar adaptarse a la necesidad interminable de las personas afectadas por la pobreza del distrito de Madurai, se creó un complejo nuevo a una hora de la original, en G-Kallupati.

Con la ayuda de recaudación de fondos por sus seguidores y donantes de todo el mundo, RTU trabaja para atender a todas las necesidades de los niños y adultos que dependen de su apoyo. De viviendas, de escuelas, de las comidas, y el empleo, es difícil imaginar la vida de los beneficiarios sin la existencia de RTU.

Las imágenes que voy a recordar de mi tiempo trabajando con la organización benéfica son de bromas con las familias cuando trabajábamos juntos para sustituir sus antiguos refugios de hojas de coco, por casas de ladrillo real, compartiendo una cena con una familia típica de RTU – 6 ó 7 niños abandonados, descuidados o huérfanos con su madre adoptiva -, en las pequeñas casas coloridas de una “aldea de niños” de RTU; asistiendo a los servicios cada noche donde el cristianismo, el hinduismo y el islam eran honrados por igual, sin ninguna idea de conflicto.

Ser el autor intelectual de este esquema es para mí un logro increíble y loable, pero al hacer ese comentario a James Kimpton, fuimos recibidos con una mirada de incomprensión. A Kimpton y los demás trabajadores en el RTU, ver la necesidad de los demás y reaccionar dedicando su vida a ayudarles no es más que una reacción natural. ¡Qué diferente de la actitud de muchos en el mundo occidental!. Espero no olvidar nunca las cosas que he aprendido y visto en la India, y seguir siendo inspirada por ellos.

 

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