Colaboración de BO

Los chinos son abogados de las cosas naturales, como solemos decir de los cinco elementos. Piedra y Madera son dos elementos de ellos. Cada elemento es esencial, pero cada uno tiene su característica propia y única. Como la piedra: a nuestra vista es un símbolo duro, simple, estable e introvertido. Dadas sus características y junto a la cultura confuciana china, a la piedra se le ha dado una estética especial y una función diferente.

Los chinos creen que el jade es el rey de las piedras, porque una piedra necesita pasar por cien millones de años hasta que puede formar un hermoso jade, aunque no todas las piedras pueden convertirse en jade, como la vida humana, llena de cambios, pero sigue esperando al final exitoso y magnífico. Por lo tanto, nosotros queremos al jade no sólo como una joya, sino que lo queremos como una creencia y una actitud de la vida.

En la cultura confuciana, utilizamos el jade para adjetivar a las personas sinceras, elegantes y con características impecables. Además, hay otra razón que a la gente le gusta el jade, porque contiene un dicho misterioso: en cada pieza de jade viene un alma de amor de una vida pasada, tenemos que buscar el uno al otro y seguir amando, protegiendo y acompañando con otra forma en esta vida. Así que cuando los dueños de jades encuentran un peligro, los jades se romperán para soportar el dolor y la desgracia.

En todas las joyerías en China existe una palabra para describir el jade: “El oro tiene un precio, pero el jade es inestimable.” Por lo tanto, en el proceso de la selección de jade, la gente depende de una sensación, la de enamorarse a primera vista.

La madera se representa como amable, tolerante, generosa y con gran afinidad. También es el único que tiene vida entre los otros elementos.

La vida de la madera o el árbol es una vida estática, sin influencias externas, pero necesita depender de otros elementos, como sol, tierra, agua y piedra.  Por lo tanto, los chinos creen que esta es una manera de crecimiento más natural y más equilibrada del mundo, y además, vivir en una construcción de madera o vivir con muebles de madera expresa un concepto de armonía con la naturaleza.

De todas las maderas, los chinos son muy aficionados a un tipo que se llama Pterocarpus indicus o Pterrocarpus santalinus L.F., que es una madera muy valiosa, antiguamente, y sólo los emperadores podían utilizarla.

Y la mayor característica de ella es que se puede sumergir en el agua; esta madera crece muy lento, cada cien años el diámetro del tronco solamente crece diez centímetros. Este rasgo está plenamente en consonancia con el relato del antiguo mito chino sobre la descripción del árbol sagrado: Floración cada tres mil años,  frutos cada otros tres mil años, la gente que coma esta fruta puede vivir para siempre.

Generalmente, los chinos utilizan esta madera para hacer muebles, y la cama es el más representativo. Debido a que el mueble tradicional chino es de estructura de mortaja y espiga (significa que no se permite usar clavos para fijar), además de muchas variedades de tallas, antiguamente, construir esta cama necesita diez trabajadores en mil días.  Así, tales muebles conjuntan la sabiduría, la cultura y la estética de China, y también significa una transmisión, como de generación en generación.

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