Nadie sabe cómo ha sido. Estos dos versillos de Antonio Machado me vienen a la cabeza estos días, cuando llego al Servicio de Idiomas y me encuentro con un bonito arbusto florecido.

Y es que yo no recuerdo haberlo visto el año pasado, y lo mismo les sucede a quienes he preguntado.

¿Cómo habrá llegado hasta aquí? ¿Quién lo habrá plantado, y cuándo? Y por cierto, ¿cómo se llama esta planta? ¿Alguien sabe decírmelo?

Pues mientras espero resolver estos misterios, aprovecho para dejar aquí otros breves poemas de Machado; si queréis saber quién fue este gran poeta español del siglo XX,  empezad por leer su retrato.

 

XXIX

Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar.

 

II

Para dialogar,

preguntad primero;

después… escuchad.

 

LXVI

Poned atención:

un corazón solitario

no es un corazón.

 

LXVIII

Todo necio

confunde valor y precio.

 

LXXXV

¿Tu verdad? No, la Verdad,

y ven conmigo a buscarla.

La tuya, guárdatela.

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