Colaboración de PETYA ( ELE 8 )

Cuando estaba pensando en sobre qué podría escribir mi texto, se me ocurrió  que puedo hablar de una emoción que nos acompaña siempre cuando tenemos que tomar una decisión pero casi nunca nos ayuda tomar la decisión correcta: el miedo.

¿O no es así?… Si no sabes nadar bien, es natural tener miedo a nadar en el mar revuelto. Si no tienes alas es normal tener miedo a saltar de un edificio alto y por ese miedo no lo haces. ¡Muy bien! ¡Has tomado la decisión correcta!

Sin embargo, querría compartir algunas reflexiones sobre un tipo de miedo diferente, sobre el miedo a lo desconocido, sobre el temor que nos impide hacer lo que queramos, porque no sabemos cuáles serían las consecuencias y normalmente suponemos lo peor.

Con este miedo en muchos casos nos fijamos límites, que nos impiden ser nosotros mismos y luchar por lo que queremos. Por ejemplo, alguien trabaja desde hace años en un trabajo que odia porque tiene miedo de que si lo deja, no va a encontrar otro. Otro mantiene una relación sin futuro porque tiene miedo de que si la rompe, se va a quedar  solo.

Tenemos miedo de dejar todo y comprar un billete de ida a algún otro lugar donde nos sentiríamos mejor por el miedo a lo desconocido. No hacemos ningún cambio significativo en nuestra vida por miedo al fracaso, pensamos siempre “qué pasaría si…”. Porque no creemos en nosotros mismos. De esta manera, permitimos al miedo determinar nuestras decisiones, nuestras acciones, le permitimos imponerse sobre nuestros sueños, sobre nuestra vida.

Y eso no es de extrañar porque el miedo es una de las emociones más fuertes y no es nada fácil luchar contra él. Pero creo  que si tenemos miedo de algo, eso va a pasar. Por ejemplo, cuando creo que no pasaré la prueba, pierdo la motivación para aprender y de hecho… fracaso.

Sin embargo, la imprudencia tampoco es buena, así que, en mi opinión, una dosis de miedo no hace mal a nadie pero cada uno debe saber cuál es la dosis saludable para él y nunca debe excederla.

Y, claro, en teoría suena fácil, pero creo que dejar el miedo atrás es lo más difícil en el mundo. Lo que siempre me ayuda cuando tengo que tomar una decisión es pensar que puedo manejar cualquier situación, pase lo que pase. Y de hecho, actualmente soy mucho más valiente en mis decisiones y acciones que hasta hace uno o dos años. Por desgracia, todavía me falta mucho.

Imágenes: flickr.com/Rickydavid, flickr.com/TonytheMisfit

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