LOS ACENTOS, O TILDES, (de las dos maneras se llama el acento gráfico) son posiblemente los elementos ortográficos que más se descuidan. Basta con salir al exterior y comprobarlo en los letreros, carteles, vallas publicitarias, señales e indicaciones de todo tipo que vamos encontrando por el camino.

En una tarde cualquiera de paseo, encontré estos dos ejemplos en la acera contraria de la calle por la que iba caminando. Saqué una foto del primero y el otro lo encontré en la manzana siguiente, a menos de treinta metros de distancia. ¿Ves dónde faltan los acentos?

Hay tantos acentos “desaparecidos” que algunas personas ponen en marcha campañas para colocarlos en su sitio y así concienciar a los demás de que es importante escribir bien. Y si no crees esto último, lee esta frase y después dime si es divertido que te digan algo así:

Los colaboradores de Acentos Perdidos, el sitio pionero en devolver los acentos a donde deben estar, sacan fotos de palabras mal escritas (en cualquier país de habla hispana) y se las ingenian para superponer -o incluso pegar- un “acento” de papel que corrige el error. Echa un vistazo a estos casos: hay errores en la precaución, confusiones con las perdidas o las pérdidas y hay café muy solo. ¡Incluso organizan “tildetones” o salen a la calle en grupo con su profesora de español!

¿Quién se anima a salir en busca de los acentos perdidos? En el metro, en la calle, en los supermercados, en los cines, ¡¡en la universidad!!, a la vuelta de la esquina, en cualquier sitio te está esperando una clase práctica de acentuación. Mándanos tus fotos para que las colguemos aquí y montemos nuestro museo de los horrores o errores.

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