Querida Madrid:

Ya está. La conclusión de esta experiencia se acerca inexorablemente. De estos fantásticos seis meses quedan solo pocos días. Me has regalado mucho: instantes, sensaciones, perfumes, olores, colores, amigos, encuentros y discusiones, dolores, pensamientos, reflexiones, desilusiones que llevaré por siempre conmigo. Aquí quiero darte las gracias por todo lo que me has regalado.

Gracias porque he vivido momentos memorables con gente inolvidable, porque me has dado la posibilidad de hacer amistades fuertes.

Gracias porque me has puesto a prueba, porque me has hecho sufrir, porque me has puesto en tela de juicio no una sino mil veces.

Gracias porque he entendido la importancia de tener una familia y cuanto puedes echarla de menos.

Gracias porque he entendido que hay un mundo desconocido que quiere ser descubierto.

Gracias porque me has enseñado como cocinar, lavar la ropa, planchar en fin a vivir solo.

Gracias porque me he confrontado con chicos de todo el mundo.

Gracias porque he entendido mi condición de provincianismo absoluto y porque me has dado la oportunidad de romper esta condición y de empezar a mirar el mundo con ojos diferentes.

Gracias porque me has hecho flipar, emborrachar, divertir, sonreír, bailar porque hace mucho tiempo que no tenía estas sensaciones, así tan fuerte.

Gracias en lo bueno y en lo malo. Gracias aunque muchas veces te haya odiado, maldicho y detestado.

Gracias porque la frase que a menudo me han repetido “Lo que pasa en Madrid se queda en Madrid” para mí no tiene ningun sentido porque todo lo que he vivido ahora es parte de mí.

¿Un brazo, una costilla, una pierna? No lo sé pero es parte de mí. Gracias Madrid.

Andrea Casciolo (curso 2009-2010).

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