ADIVINA QUÉ TIENEN EN COMÚN estos individuos: los que se mueren de aburrimiento en clase, los que tienen cinco o seis años de edad, los que usan los aseos públicos, los que andan por la calle sin saber muy bien qué hacer con su tiempo, … ¿Alguna idea?

Pues sí, hay algo que comparten: algunos de ellos escriben. Me refiero a que escriben en las paredes, en las mesas, en los coches, en las puertas o donde sea. A los niños les gusta poner su nombre junto a un monigote. Los mayores dejan profundos mensajes del tipo Viva yo Lávalo, guarro (en el parabrisas o el capó de algún coche polvoriento) y otros que, por pudor, prefiero no reproducir (especialmente en el baño de la facultad o de un bar de carretera).

Entre todos ellos, el más ingenioso (?) es ese que dice Tonto el que lo lea.

 

http://www.adartcat.com/somos/helena/comment-page-6/
FUENTE: adartcat.com

 

¿Cuántos millones de manos habrán repetido esa frase sobre cuántos miles de paredes, puertas, bancos, asientos de autobús o libros de texto? Es tan popular que las librerías Gandhi de México tienen su propia versión publicitaria:

 

(Gandhi 2006)

 

Empecemos, pues, a fabricar nuestro blog entre todos. ¿Tienes una cámara? ¿No? Entonces, seguro que tienes un móvil, y ese móvil muy probablemente llevará una cámara incorporada. Pues en marcha: ¿quién nos envía las mejores fotografías comentadas de lo que ha encontrado escrito por ahí? Participa y no te quedes ahí mirando, leyendo el blog sin escribir ni una letra. O pronto nos oirás a todos gritando detrás de ti: ¡Lector el que sólo lea…!

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