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43- ¿Sabes lo que me pasó?

EL OTRO DÍA iba en el tren a la universidad, leyendo un periódico que acababa de comprar, cuando en la estación de Nuevos Ministerios subió un chico que se sentó a mi lado. Debía tener unos veinticinco años y parecía extranjero. Enseguida, mi nuevo compañero de viaje se puso a leer mi periódico. No me pareció raro ni me molestó, pues yo también suelo echar un ojo a lo que leen los demás.

El chico parecía muy interesado en la lectura, pues por el rabillo del ojo, yo podía ver cómo se inclinaba cada vez más sobre la misma página que yo estaba leyendo. Al notar su cabeza tan cerca de mí me moví ligeramente, pero él ni se inmutó. Siguió con la vista clavada en mi periódico, como si estuviera bebiéndose la noticia que leíamos a dúo. Estaba claro que aquel tipo no era amigo de disimulos.

Entre sorprendida y divertida al mismo tiempo, terminé el último párrafo y llegó el momento de pasar la página. Esperé algunos segundos más para darle tiempo y cuando me pareció que él también había acabado, cogí el extremo de la hoja y empecé a darle la vuelta. Pero antes de que pudiera terminar, el curioso lector extendió la mano para frenarme y exclamó:

- ¡Espera, espera!

Me quedé estupefacta. Y él, sin darme tiempo a reaccionar y como si fuéramos viejos conocidos, señaló con el índice una palabra del titular y me preguntó:

- ¿Qué significa esto?

Yo no daba crédito a tanta familiaridad: no porque la situación me incomodara (más bien me resultaba cómica), sino por lo inesperado de su comportamiento.

El caso es que su pregunta despertó de inmediato mis hábitos profesionales y se lo expliqué lo mejor que supe. Una sonrisa triunfante le iluminó el rostro:

- Es lo que yo pensaba.

En lo que me quedaba de trayecto me contó que era polaco, que vivía en Vallecas y que hacía tres años que había llegado a Madrid para trabajar. Me explicó que todo el español que sabía (que era mucho) lo había aprendido así:

- Cuando no entiendo algo, siempre pregunto a alguien. Yo siempre pregunto.

Y esa fue mi primera “clase” de aquel día, la más breve y la más improvisada de todas las que recuerdo.

Y tú, ¿tienes alguna anécdota que contarnos? Pues no te cortes. Y si quieres añadir una tira cómica, pásate por aquí.

23- Mi mejor amigo es un burro

LA VERDAD ES QUE yo no tengo amistad con ningún burro. Todos mis amigos son muuuuy listos  :-)

Pero burros hay muchos: y algunos han pasado a la historia de la literatura. En España, quizá el primero que nos viene a la mente es Platero. Sin embargo, no es menos famoso el rucio de Sancho Panza.

Don Quijote de la Mancha es la historia de dos hombres que empiezan su relación uno como amo y otro como criado; pasa el tiempo, viven juntos todo tipo de situaciones (aventuras, como las llama don Quijote) y hablan y hablan mientras caminan de un lado a otro cumpliendo su misión de ayudar siempre a los débiles. Al final, don Quijote y Sancho terminan por ser dos grandes e inseparables amigos.

Don Quijote y Sancho Panza, por Antonio Saura

Don Quijote y Sancho Panza, por Antonio Saura

Pero hay otra historia más que quiero destacar ahora: Cervantes no se olvida de los animales; también ellos, a lo largo de tantos días como pasan juntos, van a desarrollar una estrecha amistad.

Rocinante y el rucio de Sancho caminan juntos y descansan juntos. Cuando llega la noche, el caballero y su escudero buscan un lugar al aire libre donde cenar y dormir. Sancho se ocupa de los animales, de darles agua y alimento. En el capítulo XII de la 2ª Parte lo vemos dejando libre a Rocinante para que descanse:

(…) y le dio la misma libertad que al rucio, cuya amistad dél y de Rocinante fue tan única y tan trabada, que hay fama, por tradición de padres a hijos, que el autor desta verdadera historia hizo particulares capítulos della, mas que, por guardar la decencia y decoro que a tan heroica historia se debe, no los puso en ella, (…).

Cervantes explica con ironía que el autor no puede alejarse de su tema caballeresco para bajar a describir la vulgar vida de los animales. Sin embargo, a veces se olvida de ello,

(…) y escribe que así como las dos bestias se juntaban, acudían a rascarse el uno al otro, y que, después de cansados y satisfechos, cruzaba Rocinante el pescuezo sobre el cuello del rucio (que le sobraba de la otra parte más de media vara) y, mirando los dos atentamente al suelo, se solían estar de aquella manera tres días, a lo menos todo el tiempo que les dejaban o no les compelía la hambre a buscar sustento.

Rocinante y el rucio, WALTER KLEMM

Rocinante y el rucio, por Walter Klemm

Es decir, se “abrazaban” a su manera y así, pacífica y amistosamente, pasaban el tiempo si no sentían hambre o si sus amos no los necesitaban. El narrador alabó tanto su camaradería que es fácil comprender,

(…) para universal admiración, cuán firme debió ser la amistad destos dos pacíficos animales, y para confusión de los hombres, que tan mal saben guardarse amistad los unos a los otros.

¿Y tú? De entre todos tus amigos, ¿hay alguno al que podrías calificar como “el mejor”?

20- ¡Feliz cumpleaños!

HOY QUIERO CONTAR que en uno de nuestros grupos se producen unas curiosas coincidencias este 30 de octubre.

Este día cumplen los años Enrica, Martina y Christian. Los tres nacieron el mismo año, en 1986.

Y aún hay más. Christian vive en Berlín y estudia Derecho. Pero Enrica y Martina, además de haber nacido el mismo día y en el mismo año, viven en el mismo rincón de Italia, allá arriba, cerca de Udine, en un municipio pequeñísimo (¿350 habitantes?) que se llama Codroipo.

¿Pensábais que era todo? Pues no. Además, las dos estudian Medicina y lo hacen en el mismo hospital. ¿Quién da más?

Así que todos los que leáis esto, por favor dejad vuestra felicitación para ellos en los comentarios. 

Y aquí está nuestro pequeño regalo de cumpleaños, que se activa pulsando el play (tiene sonido).

¡ F E L I C I D A D E S ! 

¡ Y  QUE  CUMPLÁIS  MUUUUUUCHOS  MÁS !

 

9- ¿Qué pasa aquí?

DICEN QUE EN ESPAÑA hay un lugar donde nunca pasa nada:

Aquí está la magnífica web de este pueblo para que no te pierdas nada de lo que allí (no) pasa.

Miravete de la Sierra

Y después de verlo, ¿alguien se atreve a hacer una “contra-web”? ¿Conoces, por casualidad, algún sitio donde sí pasan cosas? Entonces coge tu cámara de video, búscate un par de ayudantes y muéstranos lo que sabes hacer.

Pero si no te gusta rodar películas, hay otras cosas que puedes hacer para calmar nuestra curiosidad: investigar qué canción es la que se tararea en la introducción (una pista: se llama La Tarara”), o por qué los de Miravete nos invitan a visitarlos, o cómo y cuando se hizo esta web, etc., etc., etc.

7- Cinco = Uno (2ª parte)

EN LA PRIMERA PARTE DE Cinco = Uno, nuestra mente fue capaz de montar una historia a partir de los cinco elementos de una escena.

Ahora veamos estas cinco fotografías:

FUENTE: web.nmc.org/5cardstory/flickr.php

FUENTE: web.nmc.org/5cardstory/flickr.php

Míralas con atención.

¿Qué ves en ellas? ¿Tienen algo de particular? ¿Algo te llama la atención?

¿Encuentras alguna relación entre ellas? ¿Tienen algo en común? Supongo que tu mente está en marcha, buscando una conexión, o varias conexiones. ¿Ya tienes alguna? ¿Hay, quizá, dos fotografías que comparten tema: por ejemplo, personas, aire libre, espacios cerrados, colores, objetos, … ?

Tu mente trabaja a toda máquina, ella solita, y no parece fácil frenarla…

Bueno, hagamos una parada forzosa para contar un secreto. La verdad es que esas cinco fotografías no tienen nada que ver entre sí. Las ha seleccionado al azar un programa informático y yo las he puesto aquí, delante de tus ojos, para intentar demostrar que nuestro cerebro no puede estarse quieto. No sé si estarás de acuerdo conmigo…

Número 5, leo reynolds en flickr.comEn este sitio web te proponen un reto: escribir una historia basada en cinco fotografías. Primero te presentan cinco y tú eliges una; aparecen otras cinco y vuelves a elegir, y así hasta que tienes un grupo formado por un total de cinco. Son imágenes tomadas de Flickr, de diferentes usuarios y sin ninguna relación entre ellas. ¿Te imaginas ya qué es lo que vamos a hacer? ¡Exacto! Cada uno elegirá sus fotos y escribirá su historia.

¿Y por qué he hecho una introducción tan larga, te preguntarás? Para que NADIE diga Yo no puedo, es que yo no tengo imaginación. No se trata de imaginación: tu mente se pondrá a trabajar al ver las fotos y tú solo tienes que dejarte llevar y escribir, escribir, escribir… Yo hice la prueba: no ganaré el Premio Nobel con este texto pero fue divertido. Lo hice muy rápido, sin ponerme a pensar demasiado.

La página está en inglés, ¡pero la historia hay que escribirla en español! Pon tu nombre, un título y publícala. Y mándame el link para que todos podamos leer las historias de todos.

5- Cinco = Uno (1ª parte)

SUPONGAMOS QUE UNA TARDE CUALQUIERA vas caminando por la calle de una ciudad. De pronto, eres testigo de esta escena: una mujer sale de una tienda y echa a correr. Unos segundos después, un hombre con uniforme, seguramente el vigilante, sale corriendo y gritando detrás de ella. En la mano lleva un objeto negro, alargado: seguramente su porra reglamentaria. Todo sucede de forma muy rápida.

FUENTE: flickr.com/photos/24115802@N07/2787993722/

FUENTE: flickr.com/alice_contini

Tu mente se ha puesto en marcha y a toda velocidad intenta organizar los elementos de la escena. Está buscando una explicación a lo que sucede. Mientras, has observado también que hay un coche aparcado en doble fila con una mujer dentro.

Antes de que puedas darte cuenta, tu cerebro ya tiene una interpretación. Creo que puedo adivinarla, porque probablemente yo llegaría a la misma conclusión: la mujer que corre ha robado algo en la tienda y por eso el vigilante la persigue. Incluso es posible que la mujer que está dentro del coche aparcado esté compinchada con la primera para ayudarle a huir.

A partir de cinco elementos inesperados, nuestra mente ha organizado una historia:

número 5, mag3737 en flickr.com

una tienda  +  una mujer que corre  +  un hombre con uniforme que corre detrás de ella  +  un objeto negro en la mano del hombre  +  un coche en doble fila con una mujer dentro  =  acaba de producirse un robo

Y lo curioso es que no podemos evitar que nuestra mente elabore una historia. Es como si estuviéramos programados para hacer un guión de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Siempre estamos intentando encajar una pieza con otra.

Para mí, lo más intrigante de todo esto es por qué siempre pensamos “lo peor”. Bueno, quizá no siempre: pero a mí me parece que tenemos una tendencia muy fuerte a ponernos siempre en lo peor. ¿Cuántas personas, ante la misma escena, habrían hecho otra interpretación?

FUENTE: flickr.com/photos/tetecalvache/

FUENTE: flickr.com/photos/tetecalvache/

Por ejemplo, esta: la mujer que sale de la tienda ve a lo lejos que su autobús se acerca a la parada y corre para intentar cogerlo. El vigilante sale detrás de ella para devolverle su paraguas, plegable y de color negro, que se ha dejado olvidado en la caja después de pagar. Y dentro del coche hay una persona completamente ajena a los otros dos: es una mamá que espera para recoger a su hijo, a punto de salir de su clase de piano en casa de su profesora, que vive en el portal de al lado.

¿Será por esto que el español tiene una expresión como “montarse una película”? ¡Deja de montarte tu película! o No te montes películas, le decimos a alguien que, sin tener datos seguros, se imagina que está sucediendo o que va a suceder algo dramático.

(Continuará).

4- La importancia de saber idiomas

NATURALMENTE, en este blog estamos completamente convencidos de lo muy importante que es saber idiomas. Y a veces nos encontramos historias que nos reafirman en ello. Una de esas historias es la de una turista británica que viajaba por Francia. En una de sus jornadas, decidió pasar la noche en el pueblo al que acababa de llegar. Impresionada por el elegante edificio que encontró en el centro, no se lo pensó dos veces: allí dormiría.

Antes de registrarse en la recepción, entró al aseo. Cuando volvió a salir para dirigirse al mostrador, la mujer debió de quedarse con la boca abierta: el edificio estaba totalmente a oscuras, en completo silencio, con las puertas cerradas y sin nadie a la vista. ¿Estaba soñando? ¿Estaba viviendo una situación paranormal? ¿Dónde estaban todos?

No conocemos los detalles de cómo la mujer acabó averiguando lo que había pasado. El caso es que no estaba en ningún hotel, sino encerrada en el ayuntamiento del pueblo. Los funcionarios habían terminado su última reunión mientras ella se encontraba en el baño y se habían marchado todos a casa. ¿Qué explicación tiene entonces lo que ocurrió?

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Pues muy sencilla: la mujer leyó Hôtel de ville en la puerta del bello edificio sin saber que en francés significa  ayuntamiento, y le pareció el lugar ideal para pasar la noche. No sabía francés, quizá no llevaba un diccionario y, de todas maneras, ¿para qué buscar una palabra como hôtel en el diccionario?

Supongo que no has pasado nunca una noche encerrado en un ayuntamiento. Pero casi todos hemos vivido alguna pequeña aventura por culpa de una confusión lingüística. Será estupendo leer en los comentarios lo que te pasó a ti.

Y para los que tengan dudas de las ventajas de saber idiomas, aquí les dejamos una demostración de Les Luthiers (que, por cierto, no son franceses, sino argentinos):